Son severas las consecuencias de no hacerlo adecuadamente

    Hidratarse es tan necesario para vivir como respirar. Y es que nuestro cuerpo es setenta por ciento agua y no por casualidad somos así. Pero existe una etapa del año en que el calor aumenta, nuestro cuerpo genera glándulas sudoríparas con mayor proporción y nuestro cuerpo pide hidratación constante, es en el verano. Debemos estar al tanto de todos los riesgos que corremos sino nos mantenemos hidratados constantemente, por eso queremos explicarte aquí la importancia de estarlo y sus consecuencias. 

El agua, vital para nuestro bienestar, más en épocas calurosas

    Antes que nada debemos tomar conciencia, tomando en cuenta las más recientes estadísticas de personas fallecidas en toda Europa tras la fortísima ola de calor que azotó a varios países, como España y Francia, donde los topes de temperatura llegaron a 46 grados, haciendo que miles de personas alrededor del continente fallecieran. Partiendo desde aquí, es importante durante el verano que tengamos con nosotros una botella de agua siempre y no esperar que se acabe para recargarla o comprar otra. Sabemos que hoy en día existen centenares de marcas de bebidas energéticas que hacen competencia entre cual hidrata más que otra, y no son mala opción, pero lo recomendable es no tomarlas muy seguido, dado a que tienen altos grados de químicos que hacen que se procese más lento en el organismo.

    Para evitar tomar seguido estas bebidas energéticas, lo más recomendable es el agua o en su defecto jugos de frutas que contengan altos grados de líquido, como la sandía, toronja, naranja, entre otras. Estos jugos se recomienda tomarlos sin azúcar (exclusivamente cuando de hidratarse se trata) dado a que este químico blanco genera más sed y hace un trabajo inverso y contribuye a la deshidratación, y más cuando la temperatura ambiental es elevada. Ahora, ¿Cuáles son los síntomas cuando estamos deshidratados? Bueno, cuando las personas comienzan a deshidratarse lo primero que sienten es mareos, fatiga, pérdida del aire para respirar, insomnio, náuseas, entre otras. Cuando estamos bajo el inclemente sol y comenzamos a sentir alguno de estos síntomas lo que se recomienda es tomar abundante líquido y colocarse suficiente agua desde la cabeza hasta los hombros. Esto ayudará a calmar enormemente el mareo y las náuseas.

    Existe una fórmula para saber cuánta agua o líquido necesita tu cuerpo para estar plenamente hidratado. Los nutricionistas aseguran que para las personas mayores de 21 años, deben tomar treinta centímetros cúbicos por cada kilo que pese. Es decir, si su peso corporal es de setenta kilogramos, lo recomendable es que usted ingiera dos litros con cien centímetros cúbicos de agua al día. Ojo, esto es un promedio bastante acertado, pero en épocas de verano la cantidad puede triplicarse.

    Estar adecuadamente hidratado durante el verano garantizará enormemente su salud y que no corra riesgos de desmayos en plena calle y consecuencias nefastas. Si usted anda de vacaciones y de turista por las calles de Europa donde el calor, la alta temperatura y el sol son los protagonistas, no se asombre cuando vea personal de salud arrojando agua a las personas con “ballenas” ambulantes; más bien aproveche y déjese dar un baño que esto en verano es de lo más normal y rutinario. 

    Debemos crear conciencia a las nuevas generaciones que vienen en ascenso, enseñándole a saber cómo actuar durante una ola de calor en el verano. Esto ayudará a que se reduzcan en cantidades enormes los accidentes y muertes en todo el continente europeo donde por varios meses la naturaleza hace de las suyas y debemos estar preparados porque es algo que no parará de suceder.